miércoles, 14 de mayo de 2014

El camino blanco, John Connolly

Siguiendo con John Connolly y la serie de novela negra que me he propuesto leer este año, la protagonizada por Charlie Parker, le tocaba el turno a El camino blanco. Después del altísimo listón que, en mi opinión, deja Perfil asesino tenía ganas de más.
En esta ocasión nuestro protagonista se verá involucrado en una red con hilos muy poderosos indagando en un crimen que se conecta con un pasado aún no superado en algunas zonas de Estados Unidos: la segregación racial y la injusticias que se cometieron en su nombre.



Sinopsis:

En Carolina del Sur, un joven negro se enfrenta a la pena de muerte acusado de haber violado y asesinado a Marianne Larousse, hija de uno de los hombres más ricos del estado. El caso, que nadie quiere investigar, hunde sus raíces en un mal que se remonta a un pasado remoto, el tipo de misterio que se ha convertido en la especialidad del detective Charlie Parker. Éste ignora que está a punto de sumergirse en una auténtica pesadilla y de introducirse en un escenario teñido de sangre en el que se mezclan el espectro asesino de una mujer encapuchada, un coche negro que espera a un pasajero que nunca llega, y la complicidad tanto de amigos como de enemigos en los sucesos que rodean la muerte de Marianne Larousse. Más que una investigación, es un descenso a los abismos, un enfrentamiento con las fuerzas oscuras que amenazan todo aquello que Parker ama.

Paralelamente, en la celda de una prisión, el fanático predicador Faulkner trama una venganza contra Charlie Parker, y para ello utilizará a los mismos hombres a los que el detective está siguiendo, y a una extraña y contrahecha criatura que guarda sus secretos enterrados en la orilla de un río: Cyrus Nairn.

Todas estas figuras deberán enfrentarse a su cruento destino final en los pantanos del sur y los bosques del norte, escenarios muy alejados entre sí pero unidos por un frágil hilo: el lugar donde convergen los caminos de los muertos y de los vivos.


Mi lectura:

El camino blanco es la cuarta entrega de la serie y puede que sea la que menos admita una lectura independiente. Si en las anteriores John Connolly nos ponía al día de personajes y situaciones del pasado con breves referencias (lo suficientemente extensas para quienes no hubiesen leído las anteriores o para refrescar la memoria de los que lo hubieran hecho hacía tiempo pero sin hacer pesada la lectura de quienes las tuviesen bien presentes) en esta ocasión, aunque también lo hace, la relación de la trama con la desarrollada en Perfil asesino es tal que puede que quien no esté al tanto de la misma no llegue a entenderla completamente. Es una continuación de la misma.

La novela tiene un arranque fuerte, con un horrible asesinato racista en el pasado que llegará al presente por más de un camino. Uno de ellos es el de Louis, el asesino a sueldo de color amigo de Charlie y pareja de Ángel.
En estos momentos Charlie investiga la desaparición de una niña, con pocas esperanzas de encontrarla viva. Inesperadamente, un abogado, viejo conocido, solicita su ayuda y aunque no le agrade dejar a Rachel sola con su avanzado embarazo termina aceptando. Este caso le llevará a Carolina del Sur, donde Connolly recrea una atmósfera opresiva y asfixiante y donde ambas investigaciones terminarán cruzándose. Racismo, calor y humedad se unen a un elenco de personajes y presencias malvadas, algunos de ellos antiguos fantasmas de su pasado.

Vuelven a estar presentes la violencia (de la que Parker intentaba apartarse), los elementos sobrenaturales, la sangre, las atmósferas angustiosas, sofocantes, y, por supuesto, sus ya inseparables amigos Louis y Ángel, fieles e incondicionales mosqueteros. Y, por encima de todo, la sempiterna presencia del mal que nuestro detective puede sentir a su alrededor.

Me ha gustado que Connolly dé más protagonismo en esta entrega a la pareja formada por Louis y Ángel. Me parecen dos personajes muy interesantes y que aportan mucho al desarrollo de las tramas. Presentes desde el comienzo de la serie sabíamos que Louis es un asesino a sueldo. Su posición acomodada le permite escoger sus trabajos y no siempre mata por dinero sino por su particular sentido de la justicia. De Ángel sabíamos que es un ladrón, que pasó una temporada en la cárcel donde Charlie le ayudó a superar una situación de acoso y desde entonces se siente en deuda con él, y que es pareja sentimental de Louis. Pero poco conocíamos de su pasado ni de las circunstancias que les llevaron a ser lo que son. En El camino blanco John Connolly nos lo cuenta y, como no podía ser de otra manera, está lleno de acontecimientos oscuros que les marcaron para siempre.

Quienes no hayan leído las entregas anteriores pueden encontrarse con un protagonista complejo, cargado de tópicos propios de este género (ex policía, exalcohólico y con una tragedia personal de la que se siente culpable). Pero Parker va más allá. Una anciana de Nueva Orleans (en Todo lo que muere) le otorgó un don y desde entonces siente presencias a su alrededor.
El propio Charlie Parker hacía un resumen de su vida en la entrega anterior:
"Mi mujer, Susan, y mi hija, Jennifer, me fueron arrebatadas por un asesino conocido como el Viajante cuando yo aún era policía en Nueva York. Antes de que pudiera ponerse fin aquello, acabó con otras muchas vidas. Cuando lo maté, una parte de mí murió con él.
Desde entonces habían pasado más de dos años, y durante casi todo ese tiempo la muerte de Susan y Jennifer había condicionado mi vida. Permití que eso ocurriese hasta que tomé conciencia de que la congoja y el dolor, la culpabilidad y los remordimientos, estaban desgarrándome. Ahora, poco a poco, volvía a encauzar mi vida en Maine, en el lugar donde había pasado la adolescencia y la primera juventud, en la casa donde había convivido con mi madre y mi abuelo, y en la que ahora vivía solo. Había una mujer que sentía afecto por mí, que me ayudaba a sentir que valía la pena intentar rehacer mi vida con ella al lado, y que quizás había llegado el momento de iniciar ese proceso."
Esa mujer es la psicóloga criminalista Rachel Wolfe, con quien espera un hijo.

En conclusión, El camino blanco es una buena novela negra con un gran final. En realidad, la serie completa me está gustando mucho y la recomiendo con el consejo de que sería conveniente leerla por orden para entender completamente algunas tramas enlazadas y la personalidad de los personajes a quienes vamos conociendo más profundamente según avanzan las entregas.


Ficha técnica:

El camino blanco
Connolly, John
Tusquets editores. Colección Andanzas
Mayo 2006
ISBN: 978-84-8310-336-4
País edición: España
384 páginas
Precio: 20 €



xxxxx Buena lectura

5 comentarios:

  1. ohhh pues tendré que apuntarlo que cuando pienso en leer novelas negras nunca se me ocurre titulo

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  2. El primer libro me gustó mucho, pero no he logrado hacerle hueco a los siguientes. Voy a tener que empezar a buscarlos, que me estás picando mucho.
    Besotes!!!

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  3. Tengo pendiente esta serie, a ver cuando me animo y me pongo con ella, besotes!

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  4. Me pasa como a Margari, encontrar hueco a estas series y sagas se hace difícil, pero siempre lo tengo ahí en recámara (pero tengo una recámara que da miedo). Que tenga un buen final es un tanto muuuuy a su favor.

    Besos

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  5. He leído el primero y me ha encantado, pero no consigo el segundo y como soy una maniática en eso de leer por orden las series estoy esperando por el. La verdad es que a mi me parece uno de los mejores escritores de novela negra y creo que merece la pena leerlo. Besinos.

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